Portada - Gestión de tesorería

Una empresa puede ser rentable y, aun así, tener dificultades para pagar sus nóminas, impuestos o proveedores. Esto sucede cuando los ingresos y los gastos aparecen correctamente en la contabilidad, pero el dinero no entra o sale de la cuenta bancaria en el momento esperado.

Para evitar esta situación es necesario gestionar adecuadamente la tesorería.

La gestión de tesorería permite conocer cuánto dinero tiene disponible el negocio, qué cobros espera recibir, qué pagos deberá realizar y si necesitará financiación durante las próximas semanas o meses.

No se limita a consultar el saldo del banco. Requiere planificar, controlar y anticipar los movimientos de dinero para que la empresa pueda cumplir sus obligaciones sin mantener innecesariamente recursos inmovilizados.

En este artículo explicamos qué es la tesorería, cómo gestionarla correctamente y qué herramientas pueden utilizar autónomos y empresas para prevenir problemas de liquidez.

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Cómo llevar la gestión de tesorería

¿Qué es la tesorería de una empresa?

La tesorería está formada por el dinero que una empresa tiene disponible para atender sus pagos a corto plazo.

Incluye principalmente:

  • Efectivo disponible.
  • Dinero en cuentas bancarias.
  • Saldos en medios de pago.
  • Inversiones financieras de gran liquidez.
  • Cobros que se recibirán próximamente.
  • Pagos comprometidos a corto plazo.

Cuando hablamos de gestión de tesorería, nos referimos al control y la planificación de todas las entradas y salidas de dinero del negocio.

Su objetivo es garantizar que la empresa disponga de fondos suficientes en el momento en que deba pagar sus obligaciones.

¿Qué es la liquidez?

La liquidez es la capacidad de una empresa para hacer frente a sus pagos a corto plazo.

Un negocio tiene liquidez cuando puede pagar puntualmente:

  • Nóminas.
  • Seguros sociales.
  • Impuestos.
  • Facturas de proveedores.
  • Alquileres.
  • Cuotas de préstamos.
  • Suministros.
  • Servicios contratados.
  • Otros gastos corrientes.

La liquidez no depende únicamente de cuánto vende la empresa. También está condicionada por cuándo cobra sus ventas y cuándo debe pagar sus gastos.

Ejemplo sencillo

Una empresa presta servicios por valor de 30.000 euros en enero, pero sus clientes pagan a 60 días.

Durante enero debe afrontar:

  • 12.000 euros en nóminas.
  • 4.000 euros en Seguridad Social.
  • 5.000 euros en proveedores.
  • 2.000 euros de alquiler y suministros.

Aunque haya facturado 30.000 euros, puede no tener efectivo suficiente para pagar los 23.000 euros que vencen antes de cobrar las facturas.

La empresa ha generado ingresos, pero tiene un problema de tesorería.

Tesorería, liquidez y solvencia: diferencias

Estos conceptos están relacionados, pero no significan exactamente lo mismo.

ConceptoQué mide
TesoreríaDinero disponible y movimientos de cobro y pago
LiquidezCapacidad para cumplir las obligaciones a corto plazo
SolvenciaCapacidad para atender el conjunto de las deudas a largo plazo
RentabilidadCapacidad del negocio para generar beneficios

Una empresa puede ser solvente porque dispone de activos suficientes, pero carecer de liquidez inmediata. Por ejemplo, puede tener maquinaria, inmuebles o facturas pendientes de cobro, pero no dinero disponible para pagar las nóminas.

También puede tener liquidez temporal gracias a un préstamo, aunque su actividad no sea rentable.

Por eso, la tesorería debe analizarse conjuntamente con la rentabilidad, el endeudamiento y la situación patrimonial.

Diferencia entre beneficio y tesorería

El beneficio contable se calcula comparando los ingresos y gastos correspondientes a un periodo.

La tesorería, en cambio, se centra en los cobros y pagos reales.

Una venta no siempre supone un cobro inmediato

Cuando una empresa emite una factura, registra un ingreso. Sin embargo, si el cliente paga dentro de 60 días, el dinero todavía no está disponible.

Un gasto no siempre implica un pago inmediato

Una empresa puede recibir una factura de un proveedor y pagarla varias semanas después. El gasto ya existe contablemente, aunque el dinero permanezca temporalmente en la cuenta.

Existen pagos que no son gastos

La devolución del principal de un préstamo supone una salida de dinero, pero no se registra íntegramente como gasto. Contablemente, el gasto financiero corresponde principalmente a los intereses.

Existen gastos sin salida inmediata de dinero

La amortización de una máquina es un gasto contable que distribuye el coste del activo durante su vida útil, pero no produce un pago mensual real.

Estas diferencias explican por qué el resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias no coincide con el saldo bancario.

¿Por qué es importante gestionar la tesorería?

Una buena gestión de tesorería permite anticiparse a los problemas y tomar decisiones antes de que falte dinero.

Garantiza el cumplimiento de los pagos

La empresa puede reservar fondos para atender las nóminas, los impuestos y las facturas en sus fechas de vencimiento.

Permite detectar déficits con antelación

Si la previsión muestra que dentro de dos meses no habrá suficiente liquidez, la empresa podrá buscar una solución antes de que se produzca el impago.

Reduce la dependencia de financiación urgente

Solicitar financiación con tiempo permite comparar alternativas. Cuando la empresa necesita dinero de forma inmediata, suele tener menos capacidad para negociar.

Mejora la relación con proveedores

Pagar puntualmente facilita la negociación de precios, plazos y condiciones comerciales.

Facilita la toma de decisiones

Antes de contratar a un trabajador, realizar una inversión o abrir un nuevo establecimiento, conviene comprobar cómo afectará la decisión a la tesorería.

Evita mantener demasiado dinero improductivo

Una empresa también puede tener un exceso de tesorería. Mantener permanentemente grandes cantidades sin una finalidad concreta puede reducir la rentabilidad del negocio.

¿Qué es un plan de tesorería?

El plan de tesorería es una previsión de los cobros y pagos que la empresa espera realizar durante un periodo determinado.

Puede elaborarse semanal, mensual o anualmente. En negocios con movimientos frecuentes o una situación financiera ajustada puede ser necesario actualizarlo incluso a diario.

Un plan básico contiene:

  • Saldo inicial.
  • Cobros previstos.
  • Pagos previstos.
  • Flujo neto del periodo.
  • Saldo final estimado.

La fórmula fundamental es:

Saldo final = Saldo inicial + Cobros − Pagos

El saldo final de un periodo se convierte en el saldo inicial del periodo siguiente.

Cómo elaborar un presupuesto de tesorería

1. Determinar el saldo inicial

El punto de partida es el dinero realmente disponible al comienzo del periodo.

Puede incluir:

  • Cuentas corrientes.
  • Caja.
  • Saldos en plataformas de pago.
  • Depósitos inmediatamente disponibles.

No deben incluirse como dinero disponible las facturas pendientes de cobro ni los activos que no puedan convertirse inmediatamente en efectivo.

2. Prever los cobros

La previsión debe atender a la fecha en la que se espera recibir el dinero, no únicamente al momento en que se emite la factura.

Los cobros pueden proceder de:

  • Ventas al contado.
  • Facturas a crédito.
  • Cuotas periódicas.
  • Subvenciones.
  • Préstamos.
  • Aportaciones de socios.
  • Devoluciones tributarias.
  • Venta de activos.
  • Otros ingresos.

Clasificar los cobros por probabilidad

No todos los cobros previstos tienen la misma seguridad.

Puede resultar útil clasificarlos como:

  • Confirmados.
  • Probables.
  • Dudosos.
  • Retrasados.

Una previsión prudente no debería considerar como seguro un cobro cuya fecha o posibilidad de recuperación sea incierta.

3. Prever los pagos

Deben incluirse todos los pagos previstos en su fecha real de vencimiento.

Entre los más habituales se encuentran:

  • Nóminas.
  • Seguros sociales.
  • Retenciones.
  • IVA.
  • Impuesto sobre Sociedades.
  • Cuota de autónomos.
  • Proveedores.
  • Alquileres.
  • Préstamos.
  • Seguros.
  • Suministros.
  • Software.
  • Publicidad.
  • Reparaciones.
  • Inversiones.
  • Dividendos.
  • Otros compromisos.

Es importante incorporar también los pagos trimestrales, anuales o irregulares. Si solo se anotan los gastos mensuales, la previsión puede ofrecer una imagen demasiado optimista.

4. Calcular el flujo neto

El flujo neto de tesorería muestra la diferencia entre los cobros y los pagos de cada periodo.

Flujo neto = Cobros − Pagos

Si el resultado es positivo, durante ese periodo entra más dinero del que sale.

Si es negativo, la empresa consume parte de su tesorería acumulada.

Un flujo negativo puntual no tiene por qué ser problemático si existe saldo suficiente y responde a una situación prevista, como el pago de impuestos o una inversión.

5. Calcular el saldo final

Al saldo inicial se le suma el flujo neto.

Ejemplo de previsión mensual

ConceptoEneroFebreroMarzo
Saldo inicial15.000 €11.000 €3.000 €
Cobros previstos25.000 €22.000 €35.000 €
Pagos previstos29.000 €30.000 €26.000 €
Flujo neto−4.000 €−8.000 €9.000 €
Saldo final11.000 €3.000 €12.000 €

La empresa termina los tres meses con un saldo positivo. Sin embargo, febrero representa un momento delicado porque la tesorería baja hasta 3.000 euros.

Si aparece un gasto imprevisto o un cliente retrasa su pago, podría producirse una tensión de liquidez.

6. Comparar la previsión con los movimientos reales

El presupuesto no debe elaborarse una vez y olvidarse.

Al finalizar cada periodo deben compararse:

  • Cobros previstos y cobros reales.
  • Pagos previstos y pagos reales.
  • Fechas esperadas y fechas efectivas.
  • Saldo estimado y saldo bancario.
  • Desviaciones y sus causas.

Esto permite mejorar las siguientes previsiones y detectar clientes que suelen pagar tarde, costes infravalorados o gastos que no se habían considerado.

Cómo gestionar bien la tesorería



Controlar diariamente los saldos

Consultar los movimientos bancarios permite conocer la posición real de la empresa y detectar:

  • Recibos inesperados.
  • Facturas impagadas.
  • Cobros duplicados.
  • Comisiones.
  • Cargos incorrectos.
  • Desviaciones respecto al presupuesto.

Cuando existen varias cuentas bancarias, conviene disponer de una visión consolidada.

Emitir las facturas cuanto antes

Retrasar la facturación retrasa también el cobro.

Es recomendable establecer un proceso para:

  • Emitir las facturas inmediatamente.
  • Comprobar que los datos sean correctos.
  • Enviarlas al contacto adecuado.
  • Confirmar su recepción.
  • Registrar el vencimiento.
  • Programar recordatorios.

Una factura con errores puede quedar bloqueada en el sistema del cliente y retrasar el pago varias semanas.

Mejorar los plazos de cobro

La empresa puede aplicar diferentes medidas:

  • Solicitar anticipos.
  • Establecer pagos por fases.
  • Utilizar cuotas mensuales.
  • Ofrecer domiciliación bancaria.
  • Incorporar enlaces de pago.
  • Reducir los plazos concedidos.
  • Pedir garantías en operaciones relevantes.
  • Revisar la solvencia de nuevos clientes.
  • Establecer límites de crédito.

Aceptar cualquier plazo para cerrar una venta puede aumentar la facturación, pero también el riesgo financiero.

Realizar un seguimiento de los impagados

Las facturas vencidas deben controlarse desde el primer día.

Un procedimiento de reclamación puede incluir:

  1. Aviso antes del vencimiento.
  2. Recordatorio amistoso al vencer.
  3. Reclamación por correo electrónico o teléfono.
  4. Comunicación formal.
  5. Negociación de un calendario de pagos.
  6. Reclamación extrajudicial o judicial cuando corresponda.

Cuanto más se retrasa la reclamación, más difícil puede resultar recuperar la deuda.

Negociar los plazos con proveedores

Si la empresa cobra a 60 días, pero paga a sus proveedores a 15 días, tendrá que financiar la diferencia.

Alinear los plazos de cobro y pago reduce las necesidades de circulante.

Esto no significa retrasar unilateralmente los pagos. Los vencimientos deben pactarse y respetar las condiciones contractuales y la normativa aplicable.

Reservar el dinero de los impuestos

Uno de los errores más frecuentes consiste en utilizar como dinero disponible cantidades que posteriormente deberán entregarse a Hacienda.

El IVA cobrado a los clientes no constituye un ingreso propio. También deberán atenderse retenciones, pagos fraccionados y otros tributos.

Puede resultar conveniente:

  • Calcular periódicamente la obligación fiscal estimada.
  • Separar el dinero en una cuenta específica.
  • Incluir los impuestos en la previsión.
  • Preparar los pagos con antelación.
  • No esperar al último día para comprobar el saldo.

Crear un fondo de seguridad

Una reserva de liquidez ayuda a cubrir situaciones como:

  • Caída temporal de ventas.
  • Impago de un cliente.
  • Avería de maquinaria.
  • Reparaciones.
  • Sanciones o reclamaciones.
  • Incremento de costes.
  • Necesidad urgente de personal.
  • Retraso de una subvención.
  • Pérdida de un contrato importante.

La cantidad adecuada dependerá del sector, la estabilidad de los ingresos y la estructura de costes.

Como referencia interna, la empresa puede fijar una tesorería mínima equivalente a un determinado número de meses de gastos esenciales. No existe una cifra universal válida para todos los negocios.

Planificar las inversiones

Comprar maquinaria, vehículos o equipos al contado puede reducir considerablemente la tesorería.

Antes de invertir conviene analizar:

  • Coste total.
  • IVA y momento de recuperación.
  • Gastos de instalación.
  • Mantenimiento.
  • Ahorro o ingresos esperados.
  • Periodo de recuperación.
  • Financiación disponible.
  • Saldo que quedará después del pago.

Una inversión rentable a largo plazo puede provocar una crisis de liquidez si se financia de forma inadecuada.

Revisar los costes y pagos recurrentes

Los pequeños cargos periódicos pueden acumular una cantidad importante.

Conviene revisar:

  • Suscripciones.
  • Licencias.
  • Seguros.
  • Telefonía.
  • Comisiones bancarias.
  • Plataformas.
  • Servicios duplicados.
  • Alquileres.
  • Contratos de mantenimiento.
  • Gastos de financiación.

La finalidad no es eliminar cualquier gasto, sino mantener los que aportan valor y renegociar los que resulten excesivos.

Prever varios escenarios

Una única previsión puede ser insuficiente. Es aconsejable preparar al menos tres escenarios:

EscenarioSupuesto
OptimistaCrecimiento de ventas y cobros puntuales
RealistaEvolución más probable
PrudenteMenores ventas, retrasos o aumento de costes

El escenario prudente permite comprobar si el negocio podría resistir una situación desfavorable sin dejar de pagar sus obligaciones.

El periodo medio de cobro y de pago

El periodo medio de cobro indica el tiempo que tarda la empresa en cobrar de sus clientes.

El periodo medio de pago muestra cuánto tarda en pagar a sus proveedores.

Si el periodo de cobro es muy superior al de pago, la empresa tendrá que financiar esa diferencia.

Ejemplo

Una empresa paga a sus proveedores a 30 días, pero cobra a sus clientes a 75 días.

Durante aproximadamente 45 días debe financiar:

  • Materiales.
  • Nóminas.
  • Seguridad Social.
  • Suministros.
  • Gastos generales.

Cuanto más aumenten las ventas, mayor podría ser la necesidad de financiación. Por este motivo, crecer no siempre mejora inmediatamente la tesorería.

¿Qué es el fondo de maniobra?

El fondo de maniobra permite evaluar si la empresa dispone de recursos suficientes para atender sus obligaciones a corto plazo.

La fórmula simplificada es:

Fondo de maniobra = Activo corriente − Pasivo corriente

El activo corriente puede incluir:

  • Tesorería.
  • Clientes pendientes de cobro.
  • Existencias.
  • Otros derechos a corto plazo.

El pasivo corriente incluye las deudas y obligaciones que vencen a corto plazo.

Un fondo de maniobra positivo suele indicar que la empresa dispone de recursos corrientes superiores a sus deudas inmediatas. Sin embargo, debe estudiarse la calidad de esos activos.

Una empresa puede tener un fondo de maniobra positivo basado en existencias difíciles de vender o facturas de clientes con problemas de cobro.

Gestión de tesorería en negocios estacionales

Los negocios estacionales concentran sus ingresos en determinados meses.

Es habitual en:

  • Hostelería.
  • Alojamientos turísticos.
  • Comercios.
  • Empresas agrícolas.
  • Academias.
  • Actividades vinculadas a campañas.
  • Servicios relacionados con vacaciones.
  • Construcción y determinados trabajos exteriores.

Estos negocios deben utilizar los meses de mayor facturación para crear una reserva que permita afrontar los periodos de menor actividad.

Elaborar una previsión anual

Una previsión únicamente mensual puede ocultar el problema. Conviene proyectar todo el año e incorporar:

  • Meses de temporada alta.
  • Meses de baja actividad.
  • Contrataciones temporales.
  • Compras de mercancía.
  • Pagas extraordinarias.
  • Impuestos.
  • Mantenimiento.
  • Seguros anuales.
  • Renovaciones.
  • Devoluciones de financiación.

Gestión de tesorería para autónomos

Los autónomos deben separar en la medida de lo posible el dinero personal del empresarial.

Utilizar una misma cuenta para todos los movimientos dificulta saber:

  • Cuánto genera realmente la actividad.
  • Qué gastos pertenecen al negocio.
  • Cuánto dinero puede retirarse.
  • Qué cantidad debe reservarse para impuestos.
  • Si existe tesorería suficiente para los próximos meses.

Resulta recomendable establecer una retirada periódica para los gastos personales, en lugar de utilizar el saldo de la empresa sin planificación.

Reservas básicas del autónomo

El profesional debería prever, entre otros conceptos:

  • Cuota de autónomos.
  • IRPF.
  • IVA.
  • Proveedores.
  • Herramientas.
  • Seguros.
  • Gastos del local.
  • Periodos de vacaciones.
  • Bajas o interrupciones de la actividad.
  • Renovación de equipos.

Facturar una cantidad elevada durante un mes no significa que todo ese dinero pueda utilizarse para fines personales.

Gestión de tesorería para tu negocio
Cómo llevar la gestión de tesorería

Financiación para cubrir necesidades de tesorería

Cuando la previsión muestra un déficit, pueden estudiarse diferentes soluciones.

Póliza de crédito

Permite disponer de dinero hasta un límite y suele utilizarse para desfases temporales.

Debe evitarse convertirla en una financiación permanente de pérdidas estructurales.

Préstamo

Puede ser adecuado para financiar inversiones o necesidades con un calendario definido.

Anticipo de facturas

La empresa recibe anticipadamente parte del importe pendiente de sus clientes, asumiendo los costes correspondientes.

Factoring

Una entidad gestiona o anticipa los créditos comerciales. Las condiciones y la asunción del riesgo dependerán del contrato.

Confirming

Puede facilitar la gestión de los pagos a proveedores y ofrecerles la posibilidad de anticipar el cobro.

Aportaciones de socios

Los socios pueden aportar fondos mediante las fórmulas legal y contablemente adecuadas.

Antes de contratar financiación deben compararse:

  • Tipo de interés.
  • Comisiones.
  • Garantías.
  • Plazo.
  • Coste total.
  • Consecuencias de un retraso.
  • Capacidad real de devolución.

Señales de una mala gestión de tesorería

Algunos indicios de que el negocio necesita mejorar su planificación son:

  • Utilizar continuamente el descubierto bancario.
  • Pagar impuestos mediante aplazamientos recurrentes.
  • Retrasar nóminas o proveedores.
  • Desconocer las facturas pendientes de cobro.
  • Consultar únicamente el saldo bancario.
  • No prever los pagos trimestrales.
  • Cubrir gastos corrientes con préstamos a largo plazo.
  • Depender de uno o dos clientes.
  • Utilizar el IVA para otros pagos.
  • Comprar existencias que permanecen inmovilizadas.
  • Crecer sin calcular las necesidades de financiación.
  • Distribuir beneficios sin comprobar la liquidez disponible.

Una dificultad puntual puede deberse a una circunstancia excepcional. Cuando estos problemas se repiten, puede existir un desequilibrio estructural.

Errores frecuentes en la gestión de tesorería

Confundir facturación con dinero disponible

Las facturas emitidas no son efectivo hasta que se cobran.

No incluir todos los impuestos

El IVA, las retenciones y los pagos fraccionados deben reflejarse en las fechas correspondientes.

Hacer previsiones demasiado optimistas

Debe contemplarse la posibilidad de retrasos, impagados y ventas inferiores a las previstas.

No actualizar el presupuesto

Una previsión basada en datos antiguos pierde utilidad rápidamente.

Financiar inversiones con tesorería corriente

Utilizar todo el efectivo para comprar un activo puede dejar a la empresa sin fondos para sus gastos diarios.

No controlar las existencias

Comprar más mercancía de la necesaria inmoviliza dinero y puede generar costes adicionales.

Retirar dinero sin planificación

Los socios y autónomos deben comprobar las obligaciones futuras antes de disponer del saldo.

Solicitar financiación demasiado tarde

La financiación debe estudiarse antes de que se produzca el impago.

Herramientas para gestionar la tesorería

La gestión puede realizarse mediante:

  • Hoja de cálculo.
  • Programa de facturación.
  • Software contable.
  • Aplicación de tesorería.
  • Sistemas de gestión empresarial.
  • Conciliación bancaria automática.
  • Paneles de indicadores.

La herramienta debe permitir, como mínimo:

  • Registrar cobros y pagos.
  • Consultar vencimientos.
  • Controlar impagados.
  • Elaborar previsiones.
  • Comparar datos reales y estimados.
  • Analizar varias cuentas bancarias.
  • Identificar desviaciones.

La automatización facilita el control, pero no sustituye la revisión de los datos ni la toma de decisiones.

Cada cuánto debe revisarse la tesorería

La frecuencia depende del tamaño y de la situación del negocio.

Como orientación:

  • Diariamente: saldos, movimientos y vencimientos inmediatos.
  • Semanalmente: cobros, pagos e incidencias.
  • Mensualmente: previsión actualizada y comparación con el presupuesto.
  • Trimestralmente: impuestos, financiación y evolución global.
  • Anualmente: presupuesto, inversiones y necesidades estructurales.

Una empresa con una tesorería ajustada debería realizar un seguimiento más frecuente que otra con ingresos estables y una reserva suficiente.

Indicadores útiles para controlar la tesorería

Además del saldo bancario, conviene revisar:

  • Tesorería mínima disponible.
  • Periodo medio de cobro.
  • Periodo medio de pago.
  • Facturas vencidas.
  • Porcentaje de morosidad.
  • Flujo de caja operativo.
  • Fondo de maniobra.
  • Nivel de endeudamiento.
  • Coste financiero.
  • Previsión de impuestos.
  • Concentración de clientes.
  • Diferencia entre previsión y resultado real.

Los indicadores deben interpretarse conjuntamente. Un saldo elevado en un momento concreto puede proceder de un préstamo o coincidir con impuestos todavía pendientes de pago.

Conclusión

La tesorería representa el dinero disponible y los movimientos de cobro y pago de una empresa. Gestionarla correctamente permite garantizar que el negocio disponga de fondos suficientes para atender sus obligaciones en cada momento.

Una buena gestión requiere:

  • Elaborar previsiones de cobros y pagos.
  • Controlar los vencimientos.
  • Reclamar las facturas impagadas.
  • Reservar el dinero de los impuestos.
  • Negociar plazos adecuados.
  • Mantener un fondo de seguridad.
  • Planificar las inversiones.
  • Revisar periódicamente las desviaciones.
  • Anticipar las necesidades de financiación.

La rentabilidad es fundamental, pero no garantiza por sí sola la continuidad de una empresa. Un negocio rentable puede tener problemas si cobra demasiado tarde, acumula existencias o realiza inversiones sin mantener suficiente liquidez.

En Allges ayudamos a autónomos y empresas en la gestión fiscal, laboral, contable y jurídica de sus negocios. Una planificación adecuada de la tesorería permite anticipar dificultades, mejorar la toma de decisiones y mantener una estructura financiera más segura.

FAQ´s

¿Qué es la tesorería de una empresa?

Es el conjunto de recursos monetarios disponibles y de los cobros y pagos previstos a corto plazo. Su gestión busca garantizar que exista dinero suficiente para cumplir las obligaciones.

¿Cuál es la diferencia entre tesorería y beneficio?

El beneficio compara ingresos y gastos contables. La tesorería registra las entradas y salidas reales de dinero. Una venta puede generar beneficio antes de que el cliente la pague.

¿Cómo se calcula el saldo de tesorería?

La fórmula básica es:

Saldo final = Saldo inicial + Cobros − Pagos

El resultado debe calcularse para cada semana o mes de la previsión.

¿Qué debe incluir un plan de tesorería?

Debe incluir el saldo inicial, los cobros previstos, los pagos previstos, el flujo neto y el saldo final estimado de cada periodo.

¿Por qué una empresa rentable puede tener problemas de liquidez?

Porque puede cobrar tarde, pagar antes a sus proveedores, acumular existencias, devolver préstamos o realizar inversiones que consuman el efectivo disponible.

¿Cuánto dinero debe mantenerse como reserva?

No existe una cifra válida para todas las empresas. Dependerá de sus gastos esenciales, la estabilidad de los ingresos, los plazos de cobro y el riesgo del sector.

¿El IVA debe considerarse dinero disponible?

No. El IVA repercutido deberá ingresarse posteriormente, descontando el IVA deducible correspondiente. Es recomendable preverlo y reservar los fondos necesarios.

¿Qué se puede hacer si faltará tesorería?

La empresa puede acelerar cobros, negociar vencimientos, reducir gastos, aplazar inversiones o estudiar financiación. La solución debe aplicarse antes de que se produzcan impagos.

¿Cada cuánto debe actualizarse el presupuesto?

Como mínimo, debería revisarse mensualmente. En empresas con movimientos frecuentes o liquidez ajustada puede ser necesario actualizarlo semanal o diariamente.

¿Qué herramienta se puede utilizar?

Una hoja de cálculo puede ser suficiente para un negocio pequeño. Las empresas con más movimientos pueden utilizar programas de facturación, contabilidad o gestión de tesorería con conciliación bancaria.

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